En la Parasceve

By Joaquín Arcadio Pagaza

Dicen que el Tracio fue tan inspirado

poeta, que al tañer su blanda lira

llevaba en pos de sí (¡dulce mentira!)

la selva, el arroyuelo y el collado

¡Vate, no tú, por vates sublimado!

Aquel cisne divino cuando expira

el sí, por más que el báratro conspira,

se atrajo el universo consternado

Al resonar su postrimer acento,

despierta el mar y airado se incorpora

enviando a las estrellas su lamento;

el Infierno sus pérdidas deplora;

treme la Tierra en su hondo firmamento,

y en luto el cielo con los astros llora.