En la partida

By Carlos Póo Urbach

Cuando la inquieta nave, refractaria

a indolentes perezas, dejó el puerto,

e internóse en el náutico desierto

ávida de región hospitalaria;

ella junto a la borda solitaria,

viendo esfumarse el horizonte incierto,

la frialdad homicida de lo yerto

sintió invadir su dicha visionaria

Y entonces ¡del amor loca sublime!

asiéndose al anhelo que redime

con un desbordamiento de alegría,

forjóse una quimera misteriosa:

¡que su alma se quedaba venturosa

en las patrias riberas con la mía!