En la sala de juego

By José de Maturana

Rodeada está la mesa de atentos jugadores

sobre el tapete oscuro la luz discreta baja;

cien ponen toda su vida en la baraja

y ella es laca suerte que brinda sus amores.

Hay un silencio extraño Los graves talladores

revuelven de su mazo la pintoresca faja;

las manos dan posturas, el cerebro trabaja,

y suenan las monedas y fichas de colores

Ya así, la muda reina, Fortuna la inconstante,

girando se halla en torno de cada concurrente

como en torno a las luces la mariposa errante.

Y entre monedas, fichas, baraja y suerte loca,

el hombre allí clavado, cual bestia impenitente,

¡no sabe alzar al triunfo la voluntad de roca!