En la soledad – III

By Antonio Ros de Olano

Hay junto a la ventana de mi estancia

un laurel de la sombra protegido,

en donde guarda un ruiseñor su nido

apenas de mi mano a la distancia;

y entre el verde follaje y la fragancia,

celoso, ufano, amante, requerido,

dice su amor con lánguido quejido

y dulce y elevada consonancia.

Las horas de la noche una tras una

en sigilosa hilera huyendo el día,

siguen el curso a la encantada luna.

Y en esta soledad, el alma mía

goza, sin envidiar cosa ninguna,

de su quieta y feliz melancolía