En los primeros días de primavera
Ven, Primavera: del invierno cano
las tristezas ahuyenta y los horrores,
y bellos ramos de olorosas flores
vierte en la tierra con propicia mano:
A tu influjo se puebla el aire vano
de insectos y de pájaros cantores;
luce el prado su manto de colores
que esmalta el sol, de mundos soberano
Todo renace y vive: el bosque umbrío,
el valle, el monte, el murmurante río
do moja el ala golondrina inquieta:
Y aun yo, que a la vejez doblé la frente,
¡oh Primavera!, al respirar tu ambiente,
«¡Dadme una lira!» -exclamo- ¡Aún soy poeta!