En metáfora de música, a la condición natural de una mujer fea o hermosa
El seis que la sonora voz levanta
con quiebro natural, si ya su parte
supo cantar, del resto mano parte
rico y seguro en su feliz garganta.
No así el que estéril con violencia canta,
que estudia, vela, y ápices comparte,
obtiene plaza magistral, que el arte
defectos suple y suertes adelanta.
Símil de las hermosas y las feas,
que idolatrando aquéllas su belleza
del cuidado descuidan la eficacia;
éstas, abominando aun sus ideas,
lo que perdieron por naturaleza
les da el hechizo artificial por gracia.