En mi cumpleaños

By Rudolfo Figueroa

Sacudiendo las flores del rocío,

rezó mi madre con el sol naciente

y me dijo, besándome la frente:

Sé bueno mientras vivas, hijo mío.

Después muriendo de cansancio y frío

proseguí caminando eternamente,

y entre las dichas del hogar caliente

dejé olvidado mi lugar vacío

Hoy que pisan mis plantas otra arena,

que miro por doquier seres extraños,

lejos, muy lejos de mi madre buena;

enferma el alma por ocultos daños,

¡ah, cuánto alivio le daría mi pena

si otra vez me besara en mi cumpleaños!