En San Pedro del Mar

By Amos de Escalante

Súbito estalla el fiero galernazo,

las antes quietas aguas se embravecen,

y el mar y el viento y las tinieblas crecen,

y mengua el día, el corazón y el brazo.

Rota su lancha, del postrer pedazo

los náufragos en vano se guarecen,

cuando ya salvos de morir perecen,

sórbelos uno y otro maretazo

Quédales Dios no más: su fe le implora;

y haciendo sacro altar de Peña Calva,

un sacerdote, al funeral testigo

las manos tiende al mar, y dice y llora:

del Dios el nombre, que persona y salva,

¡Mártires del trabajo, yo os bendigo!