En Sierra Morena

By Francisco Javier Ugarte y Pages

No es preciso, Señor, que tu voz hable

para mostrarte grande y poderoso:

te aclaman en concierto portentoso

la sierra, el llano, el piélago insondable;

las sombras y la luz, la perdurable

sucesión de la vida, el fragoroso

estampido del trueno ¡este reposo

de una naturaleza incomparable!

Y si no te ensalzaran a porfía

eterno, omnipotente, justo y fuerte,

los mundos que creaste, todavía

pudiera honrarte más y enaltecerte

¡la fe con que a tus pies el alma mía

árbitro te declara de mi suerte!