En un ungenio

By Mercedes Matamoros

Opulentos y verdes campos míos,

testigos de los juegos de mi infancia,

montes llenos de sombra y de fragancia,

do nacieron mis tiernos desvaríos;

vuestros dulces encantos están fríos,

ya no existe la paz y la abundancia;

ni las cañas meciéndose a distancia,

ni entre el palmar los rústicos bohíos.

Negros escombros, tenebrosas ruinas,

luto y desolación solo proclama

el viento en las praderas y colinas

¡Ay! culpa fue de la implacable tea;

pero ¿qué importa, si brilló en su llama

¡oh, Libertad! tu sacrosanta idea?