En una conversación hicimos los dos el soneto siguiente, en cláusulas amabeas o ...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Cornudo eres, Fulano, hasta los codos,

y puedes rastillar con las dos sienes;

tan largos y tendidos cuernos tienes,

que, si no los enfaldas, harás lodos.

Tienes el talle tú que tienen todos,

pues justo a los vestidos todos vienes;

del sudor de tu frente te mantienes:

Dios lo mandó, mas no por tales modos.

Taba es tu hacienda; pan y carne sacas

del hueso que te sirve de cabello;

marido en nombre, y en acción difunto,

mas con palma o cabestro de las vacas:

que al otro mundo te hacen ir doncello

los que no dejan tu mujer un punto.