En Usacurí

By Julio Flores Roa

Un inmenso arenal; dunas desiertas

álzanse allí, sinuosas, a millares;

los árboles sin nidos, sin cantares

con las hojas raquíticas y yertas

Sólo las golondrinas sus alertas

dan al marcharse a sus antiguos lares,

lejos del sitio aquél, donde los mares

dejaron al azar sus conchas muertas

Las brisas al pasar, su soplo débil

dan a una flor pequeña y delicada

que al suelo inclina su corola débil

y que suelo llamar «La flor del muerto»

que se parece a ti, niña adorada,

flor de mi triste corazón desierto.