Encarece los años de una vieja niña

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

«Antes que el repelón» eso fue antaño:

ras con ras de Caín; o, por lo menos,

la quijada que cuentan los morenos

y ella, fueron quijadas en un año.

Sécula seculorum es tamaño

muy niño, y el Diluvio con sus truenos;

ella y la sierpe son ni más ni menos;

y el rey que dicen que rabió, es hogaño.

No había a la estaca preferido el clavo,

ni las dueñas usando conejiles;

es más vieja que «Préstame un ochavo».

Seis mil años le lleva a los candiles;

y si cuentan su edad de cabo a cabo,

puede el guarismo andarse a buscar miles.