Encareciendo las adversidades de los troyanos, exagera más la hermosura de Amint...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Ver relucir, en llamas encendido,

el muro que a Neptuno fue cuidado;

caliente y rojo con la sangre el prado,

y el monte resonar con el gemido;

a Xanto en cuerpos y armas impedido,

y en héroes, como en peñas, quebrantado;

a Héctor en las ruedas amarrado

y, en su desprecio, a Aquiles presumido;

los robos licenciosos, los tiranos,

la máquina de engaños y armas llena,

que escuadras duras y enemigos vierte,

no llorarán, Aminta, los troyanos,

si, en lugar de la griega hermosa Helena,

París te viera, causa de su muerte.