Enclaustrado

By Carlos Póo Urbach

Sólo en mi corazón reina el hastío

como un déspota audaz que se entroniza;

lo que ayer me sedujo, hoy me horroriza,

y encuentro el mundo en derredor vacío.

La nostalgia del claustro mudo y frío

en mi alma soñadora y enfermiza,

como fragante flor, aromatiza

las ansias de mi espíritu sombrío

¡Ay!, yo aspiro a las dichas ideales;

los efímeros goces terrenales

engendraron el tedio en mis placeres

Pueblan mis sueños vírgenes con tocas,

y no me encienden las sangrientas bocas

con que besan las pálidas mujeres.