ENIGMÁTICA
Flor de pasión, esparces un aroma
que, por sutil, parece de leyenda;
y tu sonrisa, tu mirar, tu idioma
ven amparados por tupida venda.
A escuchar tus gorjeos de paloma,
suelta el alma los fardos en la senda,
gusta contigo la vedada poma
y en impensado edén planta una tienda.
Huerto cerrado, misteriosa llave
del bien y del amor que osada sabe,
o que lo sabe todo, así te quiero;
Pues de tu ser en el oscuro abismo
voy aprendiendo, errante aventurero,
a disipar las dudas de mí mismo.