Envió

By Antonio Suárez Gómez

Forjé para vosotras, Sacerdotisas buenas

que adoráis en el Templo de la Carne al Amor,

estos versos que fingen argentadas cadenas,

para estrecharos juntas en un cuadro de honor

Mujeres de embelesos, mieles y savias llenas;

permitidme que os brinde mi Copa de Licor,

que si tiene en su fondo residuos de mis penas

es porque muchos labios probaron su sabor.

Recordando las dádivas de vuestras almas francas

que, en la dulce caricia de vuestras carnes blancas,

sumisas, generosas y buenas me ofrecisteis,

es fuerza que yo sienta necesidad de amaros

y con los áureos cetros de mis lirismo daros

algo que recompense lo mucho que me disteis.