Epitafio a la muerte de Tirsi
Crezca con el licor del llanto mío
la verde hierba de este fértil prado;
enfrene el triste son de mi cuidado
el presuroso curso de este río;
resuene el bosque cavernoso y frío;
«Ya es muerte Tirsi, Tirsi es ya acabado,
en el dolor terrible sepultado,
que tuvo del entero señorío.»
Sola esta solitaria selva umbrosa,
sola esta gentil verde ribera
del lamentable fin fueron testigos.
Aquí cerró sus ojos muerte fiera,
y el miserable cuerpo aquí reposa,
llorándolo Damón, su firme amigo.