Epitafio del Duque de Osuna, con sus armas habla el mármol

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Memoria soy del más glorioso pecho

que España en su defensa vio triunfante;

en mí podrás, amigo caminante,

un rato descansar del largo trecho.

Lágrimas de soldados han deshecho

en mí las resistencias de diamante;

yo cierro al que el ocaso y el levante

a su victoria dio círculo estrecho.

Estas armas, viudas de su dueño,

que visten de funesta valentía

este, si humilde, venturoso leño,

del grande Osuna son; él las vestía,

hasta que, apresurado el postrer sueño,

le ennegreció con noche el blanco día.