Eróticas – - III -

By Esteban Manuel de Villegas

Tras los rosados de mi Lyda hermosa

rindió el amor tus labios de corales,

que si por dignos no, por serviciales

merecieron lograr suerte amorosa.

A quien les concedió la edad briosa

vibrar centellas a su llama iguales,

que a un tiempo hicieron desgajar cristales

de coral a coral, de rosa a rosa

Y tal la suavidad fue de este empleo,

que el gusto apenas hizo breve ausencia,

cuando Lyda volvió con voz sucinta,

Y dijo: ¡o dulce bien de mi deseo!

si tal gusto nos da tu prima esencia,

¿qué gloria no dará su esencia quinta?