Es tan firme, Roselia...
Es tan firme, Roselia, el amor mío,
que primero verás sin orden luego
arder la blanca nieve, helar el fuego
y revolver atrás el curso el río:
Antes que experimentes mi desvío
saldrá en la noche el sol pálido y ciego,
pues antes que me mude sin sosiego
por si lo hará un peñasco innoble y frío
Nacerá del temor dulce esperanza
y tierna compasión del bronce duro
primero que yo intente abandonarte
Todo verás sujeto a la mudanza;
todo tendrá su fin, mas te aseguro
que lograré morir sin olvidarte