ESCALERA DE ORO
El cielo prometido a los cristianos
es reino de venturas perennales,
do imparte Dios sus gracias paternales
desde su solio no hecho de manos.
Al cielo de esplendores soberanos
no logran, en sus vuelos capitales,
llegar las bellas águilas reales,
ni los más portentosos aeroplanos.
Pero podréis vosotras, buenas almas,
subir al cielo de eternales palmas,
después de atesorar merecimientos.
Sólo hay para las célicas mansiones
una escalera de áureos escalones
que son los Diez Divinos Mandamientos.