Escribe a Lesbia ausente

By Diego de Torres y Villarroel

Madrugo a la primera luz del día,

después de un leve sueño moderado,

y sólo tiene el sueño de pesado,

no dormir con tus ojos, Lesbia mía.

Me sigue inseparable esta porfía,

de mi contemplación y tu cuidado,

en la casa, en el monte y en el prado,

y en la estación más cálida y más fría;

en la mesa contemplo tu semblante,

llega la noche y véote patente;

pues aunque el alma me reprenda amante,

¿cómo puede creer que estás ausente,

si no hay hora, minuto, ni hay instante

que no te mire en ella muy presente?