Este soneto va por el mismo camino que el pasado
Estábase Teresa de Locía
atando el cenojil, la pierna alzada,
toda patitendida y destapada,
pensándose que nadie la veía.
Lucas Gil la miraba y pretendía
y, viendo la ocasión aparejada,
arremetiola sin decirla nada,
por no guardar lo de hoy para otro día.
El mozo era pujante de natura
y, mostrándole el basto, dijo: «Envido»,
y ella responde: «El diablo te trasquile.»
Ganó el juego con sola esta figura;
Teresa grita, y Gil la ha respondido:
«Si le parece gordo, no lo hile.»