Estival
A la orilla del mar tengo mi casa
Es un pequeño y rústico bohío
donde el aire circula a su albedrío
cuando el calor en la ciudad abrasa
La lluvia su techumbre no traspasa;
no lo conmueve el huracán bravío;
y en estos meses de implacable estío
me brinda él un bienestar sin tasa.
Desde que asoma el sol en el oriente,
el beso de su luz resplandeciente
recibe mi casita veraniega
Y por la noche, al encenderse el faro,
parece, confiada, que se entrega
al bienhechor influjo de su amparo.