Estrellas vespertinas – El ruego

By Walterio F. Leza

Vagábamos, sin rumbo, en la pradera

lozana y rutilante de verdura

Yo encontraba en tu mórbida ternura

un fragante dulzor de primavera

Me arrobaba la gracia milagrera

que prestigia tu heráldica hermosura

cuando, grave, lanzó en la villa oscura

el Ángelus su nota lastimera

Corrió por la llanura solitaria

el ritmo angelical de tu plegaria,

en un vuelo de súplicas piadosas

Y ascendió hasta los cielos encantados

la dulce ingenuidad de tus pecados,

buscando absoluciones milagrosas