Estudia, trabaja, descansa – Descansa

By Elías Calisto Pompa

Ya es blanca tu cabeza, pobre anciano;

tu cuerpo, cual la espiga al torbellino,

se dobla y rinde fácil; ya tu mano

el amigo bordón del peregrino

maneja sin compás, y el aire sano

es a tu enfermo corazón mezquino

Deja la alforja, ve, descansa ufano

en la sombreada orilla del camino

Descansa, sí, mas como el sol se acuesta

viajero como tú, sobre el ocaso

y el astro que le sigue un rayo presta:

Abre así con amor tus labios viejos

y alumbra al joven que te sigue el paso

¡con la bendita luz de tus consejos!