Exageraciones
¿Qué se dice en el pueblo? ¿Qué murmura
de mí esa ingrata y pervertida gente?
preguntó al sacristán, su confidente,
un párroco rural de Extremadura
-Dicen ¡qué atrocidad! una impostura
-Háblame sin rodeos, francamente
-Pues no hay por aquí chico viviente
que no le pertenezca, señor cura
Lanzó un suspiro místico frailuno
el pater, y exclamo: ¡Voto a mil santos!
¡cómo exageran las flaquezas de uno!
Me gustan de las hembras los encantos,
y esos chicos tal vez tal vez alguno
pero ya tantos, no No, ¡ya no tantos!