Exclama contra el rico, hinchado y glotón

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

¡Cuántas manos se afanan en Oriente

examinando la mayor altura,

porque en tus dedos, breve coyuntura,

con todo patrimonio, esté luciente!

¡Cuánta descaminada ciega gente

tiene en poco del mar la saña dura,

sólo para que adorne tu locura

rubia calamidad, púrpura ardiente!

¡Cuánto pirata de Noruega, atento

ministro de tu gula, remontado,

despuebla de familia alada el viento!

¡Cuánto engaño de cáñamo anudado

tiene el golfo, inquiriendo su elemento

al pasto delicioso del pecado!