FILIPINAS ANTE SU DIOS

By Jesús Balmori

Cristo, óyeme. Yo soy tu sierva del Oriente,

La eternamente uncida a tu divino amor;

La que te halla en la luz de su aurora naciente

Como te halló en la triste noche de su dolor.

Yo soy tu esclava. Cristo. Me llamo Filipinas,

Y como Tú en el Gólgota, bañada en sombra y luz,

Llevé sobre mi frente un puñado de espinas,

Y derramé mi sangre en lo alto de una cruz.

No permitas, Señor, por tus brazos tendidos,

Que jamás sea el clavo que tu carne taladre,

Ni que sea tu cáliz de amargura y de llanto;

Y al mirarme tronchada bajo tus pies heridos,

Bendíceme, Señor, en el nombre del Padre,

En el nombre del Hijo, y el Espíritu Santo.