Fin del impío

By José Joaquín Pesado

«Esta hora de tu vida es la postrera»,

gritó una voz en sueños al impío;

empapado despierta en sudor frío,

erizada de horror la cabellera.

«¡No más una hora!», exclama y la altanera

vista humilla con ciego desvarío;

¿Cómo alzarla podrá quien con desvío

a la virtud miró que en lo alto impera?

Oye como del tiempo van huyendo

las lejanas pisadas Sordo al lloro

de la piedad, vacila y se confunde;

tiembla, suspira y con dolor volviendo

la memoria al placer, la vista al oro,

toca a su fin y en el abismo se hunde