Flores de un día

By Salvador Bermúdez de Castro

¡Calla por Dios! del cántico el sonido

tristes recuerdos en mi mente evoca;

cada palabra de tu hermosa boca

hiere, cual flecha, mi doliente oído

En lo pasado el corazón perdido,

dulce ilusión, al evocarte invoca:

proyectos vanos de mi audacia loca,

dulces sueños de amor, ¿dónde habéis ido?

Yo no lo sé, pero cansancio inerte

vuestros odiosos gozos me dejaron,

y ora la ansiada paz busco en la muerte:

Las penas en mi pecho se ensañaron,

y a las angustias de mi horrible suerte

los dioses que adoré me abandonaron.