Fui contigo tan cruel
Callábamos los dos En mi tormento
resistí mi dolor altivo y fuerte,
y así sin comprender tu sufrimiento
fui contigo tan cruel hasta la muerte
Y en la nocturna y apacible calma
de aquella noche tétrica y sombría,
escuchamos los dos dentro del alma
el grito del amor que se moría
Hubo un silencio sepulcral La brisa
recogió el cascabel de tu sonrisa
que en la nocturna calma se diluía
Y al mirarla otra vez en el encanto
de su inmenso dolor, se cubrió en llanto
su rostro de mortal melancolía