Funeral elogio al Padre Maestro Fray Hortensio Félix Paravicino y Argeaga, Predi...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

El que vivo enseñó, difunto mueve,

y el silencio predica en el difunto:

en este polvo mira y llora junto

la vista cuando al púlpito le debe.

Sagrado y dulce, el coro de las nueve

enmudece en su voz el contrapunto:

faltó la admiración a todo asunto,

y el fénix que en su pluma se renueve.

Señas te dio del docto y admirable

Hortensio, tales, que callar pudiera

el nombre religioso y venerable.

La Muerte aventurara, si le oyera,

a perder el blasón de inexorable,

y si no fuera sorda le perdiera.