Furore

By Joaquín G. Losada

«Ni aun el altar bendito en que te amparas

a mi justa venganza pondrá freno

¡He de verte morir de gozo lleno!

¡He departirte en esas mismas aras!

Antes que de mi cólera escaparas

nublárase por siempre el sol sereno,

cruzara el tiburón el valle a mano,

nadara el tigre por las ondas claras»

Dijo sacando airado su cuchillo,

que a la luz del augusto santuario

lanzaba rayos de siniestro brillo,

y luego el sacristán de Candelario

cortó la vela, se la echó al bolsillo,

y se fue a dar el toque del rosario