Galán goloso y valeroso
Bajábale su mes cada semana
a doña Pelinuda, la ramera,
y esto era en tal exceso y tal manera
la sangre que le sale y de ella mana,
que no hay a quien le ponga mala gana
considerar su sucia delantera;
(y, bien considerada por de fuera,
tiene la cara hermosa y muy lozana).
Mas uno, aficionado de su cara,
la quiso descubrir su pesadumbre
cual suele hacer cualquier enamorado,
y ella que tal no puede le declara.
Replicó él: «Si es, señora, la costumbre,
corriendo en sangre quiero yo el pescado.»