Galán goloso y valeroso

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Bajábale su mes cada semana

a doña Pelinuda, la ramera,

y esto era en tal exceso y tal manera

la sangre que le sale y de ella mana,

que no hay a quien le ponga mala gana

considerar su sucia delantera;

(y, bien considerada por de fuera,

tiene la cara hermosa y muy lozana).

Mas uno, aficionado de su cara,

la quiso descubrir su pesadumbre

cual suele hacer cualquier enamorado,

y ella que tal no puede le declara.

Replicó él: «Si es, señora, la costumbre,

corriendo en sangre quiero yo el pescado.»