Germinal – I
Es la sombra en los campos tristemente dormidos
sobre el vientre fecundo de la tierra callada
Sangran vida los cortes de los troncos, heridos
por el hacha del Hombre Ya es la noche cerrada
Una luz la Tiniebla nos enseña de lejos;
los cocuyos fugaces prenden lumbre a sus ojos,
y hay nidos en las ramas de los árboles viejos
y ensueños en el alma de los rudos abrojos.
El Silencio ha tendido sus escalas, sombrío
sobre el alma infinita de las cosas El río
quedamente sus líricas espumas deshilvana
Median brotes secretos en el Germen gigante,
pero bajo la calma de la noche inquietante
Naturaleza grita su canción extrahumana.