Glorioso túmulo a la serenísima Infanta Sor Margarita de Austria

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Las aves del Imperio, coronadas,

mejoraron las alas en tu vuelo,

que con el pobre y serafín al cielo

sube, y volando sigue sus pisadas.

¡Oh cuán cesáreas venas, cuán sagradas

frentes se coronaron con tu velo!

Y espléndido el sayal venció en el suelo

púrpura tiria y minas de oro hiladas.

La silla más excelsa, más gloriosa,

que perdió el serafín amotinado,

premió a Francisco la humildad; y hoy osa

la tierra, émula al cielo, en alto grado,

premiarle con la frente más preciosa

que imperiales coronas han cercado.