Goza el campo de primavera templada y no el corazón enamorado

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Ya tituló al verano ronca seña;

vuela la grulla en letra, y con las alas

escribe el viento y, en parleras galas,

Progne cantora su dolor desdeña.

Semblante azul y alegre el cielo enseña,

limpio de nubes y impresiones malas;

y si a estruendo marcial despierta Palas,

Flora convida al sueño en blanda greña.

La sed aumenta el sol, creciendo el día;

de la cárcel el yelo desatado,

templa el arroyo el ruido en armonía.

Yo solo, ¡oh Lisi!, a pena destinado,

y en encendido invierno la alma mía,

ardo en la nieve y yélome abrasado.