Gretchen

By José Jurado de la Parra

En el atrio del templo revendía

cruces y estampas vieja repugnante,

y en la arrugada tez de su semblante

de hampa o burdel el sello se veía

Al pregonar su santa mercancía,

noté algo en ella de mujer galante,

de pasado esplendor, y en el instante

llegué curioso y pregunté a la arpía.

Fui Margarita, dijo, y al contado

después que a Fausto amé, vendí mis besos,

que al fin fueron desprecio de la gente

El hospital mi carne ha marchitado,

y hoy vendo a Cristo y a los santos esos

¡por ganarme una copa de aguardiente!