GRITO DE ALERTA II
Da a la nave de tu empeño
anchas velas de ambición
y boga en pos de tu ensueño
con la diestra en el timón.
Si el celaje arruga el ceño
y tiene el mar bronco sea,
di al temporal: "¡Soy tu dueño
y es firme mi corazón"
Batirá el mar turbulento
tus amuras y tu quilla
en tonante batahola;
pero, erguido bajo el viento,
te verán desde la orilla
como un dios sobre una ola...