HA SONADO LA VOZ DE LOS HERMANOS III
¡Rica ciudad magnánima, Iloilo,
emporio nuevo de orientales dones!
Tu carril raudo de invisible hilo
lleva atado un tropel de corazones.
Tu gesta peregrina de leyenda
de olor de rosas saturó la historia;
y así fulge un blasón en cada tienda,
y en cada hogar un resplandor de gloria.
¡Balantang! ¡Balantang! En tu plebeya
catadura, nos diste una epopeya,
zumo de glorias sobre el lar divino.
Allí la cruz, y al pie, virgen lozana,
duerme Panay, como una estrella hermana,
que señala a los pueblos el camino.