Hablándole del corazón...

By Alonso Quesada

Yo puse el corazón en vuestra mano

como una piedra fabulosa y rara:

un inmenso rubí, que en un lejano

imperio de dolor, amor hallara

Porque en vuestra pupila temerosa

brillara la codicia, fue el ponerlo

Mas una fuerza dulce, misteriosa,

vuestra mano cerró, sin vos quererlo.

Y hoy, al volver las horas del pasado,

es más tenaz la sombra del divino

momento, que renueva la ilusión

Mas al tornar al sueño me he encontrado

vuestra mano truncada en el camino

¡y dentro de la mano el corazón!