Hacia la sima

By S. Fernández Vanga

¡Treinta años! Las nubes en el cielo

se espesan más; los seres y las cosas

van tomando ese tinte de las rosas

cuando, marchitas, las reclama el suelo

Cuanto diera placer, causa develo;

y se han vuelto -por arte misteriosas-

moscardones las áureas mariposas;

cardo la flor, y el entusiasmo, hielo.

Y el mundo sigue su correr, en tanto;

ni amor, ni risa, ni dolor, ni llanto

obstaculizan su fatal jornada

¡Ay! Si posible al corazón le fuera

detener, en su espléndida carrera

al Tiempo, que nos lleva hacia la Nada!