HOLOCAUSTO

By Manuel Bernabé

En la eterna tragedia de la suerte

que Dios a tus amores encadena,

he de esquivar, ¡ oh trágica morena!

la trágica locura de quererte.

¿Qué podrá hacer mi corazón si advierte

que, con sólo adentrarse en la colmena,

la abeja loca que de amores pena

sería presa estéril de la muerte?

Mares de luz se cruzan en tus ojos,

ríos de sangre en esos labios rojos;

pero, ¡oh Belleza que marcó el Suplicio!,

Yo no uno mi tragedia a tu tragedia,

y, aunque el Amor, como un caimán, me asedia,

marcho como Abraham, al Sacrificio.