- I - A las cenizas de un amante puestas en un reloj de arena

By Luis de Ulloa Pereira

Esta que te señala de los años

las horas de que gozas en empeño,

muda ceniza, y, en cristal pequeño,

lengua que te refiere desengaños,

un tiempo fue Lisardo, a quien engaños

de Filis, su querido ingrato dueño,

trasladaron del uno al otro sueño:

prevente, huésped, en ajenos daños.

En tanto estrecho al miserable puso

el incendio de amor y la aspereza

de condición esquiva y desdeñosa.

Póstumo el polvo guarda el primer uso

inobediente a la naturaleza:

padeció vivo, y muerto no reposa.