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By Bartolomé Leonardo de Argensola

Mírame con piedad; y arda el cometa,

Filis, que ahora pálido nos mira;

que a quien tus ojos muestra amor sin ira,

¿cuál término fatal no le respeta?

Y absorto (que es lo más) en la secreta

felicidad que aquel favor le inspira,

ni de amenaza superior se admira,

ni en dudosos prodigios la interpreta.

De estos bienes, elévame al segundo;

que al primero no aspiro, aunque me libre

de la alta indignación que arma el portento.

Su infausta luz contra los cetros vibre,

y como deje en paz mi arrobamiento,

vierta discordia y descomponga el mundo.