- I -

By Gutierre de Cetina

De la incierta salud desconfiado,

mirando cómo va turbio y furioso

Betis corriendo al mar, dijo lloroso

Vandalio, del vivir desesperado:

«Recibe, ¡oh caro padre!, este cansado

cuerpo de un hijo tuyo, deseoso

de hallar en tus ondas el reposo

que negó la fortuna a mi cuidado.

Haz, padre, que estos árboles que oyendo

la causa de mi muerte están atentos,

la recuenten después de esta manera:

Aquí yace un pastor que amó viviendo;

murió entregado a Amor con pensamientos

tan altos, que aun muriendo, amar espera.»