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By Hipólita de Narváez

Engañó el navegante a la sirena,

el dulce canto en blanda cera roto;

y ayudado del santo, su devoto,

el cautivo huyó de la cadena.

De la serpiente que en la selva suena,

la virgen se libró con alboroto,

y de las ondas se escapó el piloto

haciendo remo el brazo, nao la entena.

Yo, fuerte, presa tímida, constante,

venzo sirenas, sierpes, ondas, hierro,

y sola muero a manos de mi daño.

Virgen, piloto, esclavo, navegante,

ven, libres, que no importa a mi destierro

voto, temor, necesidad, engaño.