- I -
Los lazos de oro fino y red de amores
contempla un pastorcillo arrodillado;
y así, como a la luz los ha sacado,
al sol acrecentó sus resplandores
Al campo le vistió de nuevas flores,
al aire le tornó dulce y templado,
al río dio un rocío aljoforado,
el cielo matizado de colores.
Pusiera este pastor de bien andante,
a todos los nacidos dar consuelo,
teniendo su tesoro allí delante.
Mas Júpiter, de envidia, bajó al suelo,
y robóle su vista al firme amante,
diciendo: «Estas reliquias son del cielo »